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UABC Verde_Restauración_Delta_Río Colorado

Presentan informe sobre restauración en el delta del río Colorado

La aplicación de agua con propósitos ambientales es efectiva para el crecimiento y fortalecimiento de los sitios de restauración.

Investigadores del Departamento de Ciencias de la Tierra y Medio Ambiente del Instituto de Ingeniería de la UABC, junto con un grupo de científicos binacionales, participaron en la implementación y monitoreo de flujos ambientales para la restauración en el Delta del Río Colorado, durante un estudio realizado a lo largo de cuatro años, derivado del Acta 319 entre México y Estados Unidos.

Recientemente se finalizó el "Informe final del Acta 319 sobre monitoreo de los flujos ambientales en el ramo limítrofe y delta del Río Colorado”, donde se manifiesta que la aplicación de agua con propósitos ambientales en áreas específicas, cantidades y tiempos correctos, puede ser efectiva para el crecimiento y fortalecimiento de los sitios de restauración.

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La doctora Jesús Eliana Rodríguez Burgueño, investigadora del Laboratorio de Hidrología, Geofísica e Impacto Ambiental del Instituto de Ingeniería, comentó que en el 2012, cuando fue firmado el acuerdo internacional, se integró el doctor Jorge Ramírez Hernández, Jefe del Departamento de Hidrología, Geofísica e Impacto Ambiental, junto con un equipo de investigadores Cimarrones, para trabajar en el monitoreo de los flujos ambientales, así como en el reporte de hidrología.

El monitoreo hidrológico consistió en la medición de niveles piezométricos (profundidad a la que se encuentra el agua subterránea); medición de flujos superficiales (que es medir la velocidad del flujo en secciones); cálculo del caudal en diferentes secciones a lo largo de los 95 kilómetros del río en algunos sitios de interés, y monitoreo de los flujos ambientales para conocer la respuesta del río y del acuífero en estas condiciones.

Para llevar a cabo este análisis, se llevó a cabo el Flujo Pulso realizado en el 2014, en el que se descargaron 130 millones de metros cúbicos de agua para recrear las condiciones que se pueden dar durante el flujo natural. “Ese evento tuvo un impacto social y ambiental muy significativo”, expresó la doctora Rodríguez Burgueño.

Agregó que la sociedad se reunió en el río para disfrutar del agua y en la parte de la hidrología observaron que el acuífero respondió, ya que subió el nivel friático cerca de 9 metros en la parte donde estaba completamente seco, que son cerca de 43 kilómetros y donde el acuífero está entre 12 y 15 metros de profundidad, el agua se infiltró, recargó el manto freático y cerca del 85 a 90 por ciento del agua de los flujos ambientales del Flujo Pulso, se quedó en esa zona.

Además, se plantaron más de 275,000 árboles de álamo, sauce, mezquite y palo verde en los tres sitios de restauración que son manejados activamente, los cuales suman 370 hectáreas. Las tasas de sobrevivencia de los árboles varían del 75 por ciento al 95 por ciento y algunos tienen más de cuatro metros de altura.

Estos flujos han ayudado a la sobrevivencia de estas plantas que dependen del agua subterránea y los flujos han ayudado a mantener las condiciones hidrológicas óptimas, principalmente en temporada de estiaje, que es baja en agua”, expuso la investigadora.

Derivado de la implementación del Acta 319, se instauró en el 2017 el Acta 323, donde se contemplan flujos hasta el año 2026. “Con el nuevo acuerdo se va a entregar agua al ambiente, pero ahora nuestro trabajo es definir, con la experiencia que ya tenemos, cuál será el diseño del hidrograma, es decir, en qué sitios de restauración se darán, en qué tiempos y con qué frecuencia”, expresó la doctora Rodríguez Burgueño.

También en el Acta 323 se incluye el estuario del río Colorado como un sitio de restauración objetivo, por lo que se emitirán flujos ambientales en puntos estratégicos para que los niveles de agua que reciba sean mayores al uno por ciento que recibió con la 319.

“Este trabajo ha sido un esfuerzo muy grande, es un cambio de paradigma totalmente, tanto para los científicos que estamos estudiando el río desde hace tiempo, como para la sociedad, porque hasta ahorita no habíamos tenido una asignación de agua para el medio ambiente y ya existe gracia a las actas”, manifestó.

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Otros investigadores que conforman el equipo de monitoreo por parte de la UABC son los maestros Héctor Iván Molina, Frida Sofía Cital, Edgar Carrera, Adrián Salcedo; los ingenieros Ramón Mendoza, Gustavo Martínez y estudiantes de posgrado. También participan científicos y expertos del Colegio de la Frontera Norte, Pronatura Noroeste con sede en Ensenada, Restauremos el Colorado, National Audubon Society, The Nature Conservancy, Sonoran Institute con sede en Tucson, la Universidad de Arizona, el U.S. Geological Survey, el U.S. Bureau of Reclamation y la Comisión Internacional de Límites y Aguas de México y Estados Unidos.

Un aspecto que destacó la doctora Rodríguez Burgueño es que se está haciendo un uso sostenido de los flujos ambientales porque la cuenca del río está bajo condiciones de sequía desde hace 10 años. “Es necesario que los sitios de restauración prevalezcan porque brindan muchos servicios ecosistémicos que tal vez los citadinos no vemos, pero benefician directamente a muchas especies de flora y fauna, además que son un pulmón para nuestro municipio”, puntualizó.

El informe final lo pueden encontrar en: http://www.cila.gob.mx/rc/M319MRF.pdf