.

De la CDMX a Tijuana: Un viaje de aprendizaje, valentía y crecimiento personal

Campus
Tijuana
21 de Mayo de 2025

Amizahi Martínez Sánchez, estudiante de Psicopedagogía en la Universidad Pedagógica Nacional (UPN) de la Ciudad de México, compartió su experiencia de intercambio en la Facultad de Humanidades y Ciencias Sociales (FHyCS), en la UABC, campus Tijuana.

Desde un comienzo, Amizahi tenía claro que quería vivir una experiencia que la sacara de su zona de confort. Su primera opción era un intercambio internacional, pero al no abrirse esa posibilidad, optó por irse lo más lejos posible dentro de México. Tijuana fue el destino elegido no solo por la distancia con la Ciudad de México, sino también por el apoyo de su familia aquí que le ofreció hospedaje.

El proceso de adaptación a Tijuana no fue sencillo. Uno de los aspectos más retadores fue el desconocimiento del sistema de evaluación y la diferencia en enfoques pedagógicos entre su universidad de origen y la UABC; sin embargo, gracias a su determinación y compromiso, logró mantener un buen desempeño académico.

.
.

A nivel emocional, el proceso fue aún más complejo. La distancia de su familia, la dificultad para hacer nuevos amigos y la adaptación a un entorno desconocido la llevaron a buscar apoyo psicológico en la UABC. Gracias a la orientación de especialistas, logró sobrellevar los momentos más difíciles y comprender mejor su proceso de crecimiento personal.

“Es algo que mi vida necesitaba para poder crecer como universitaria, entendí un poco más sobre la responsabilidad, sobre la adaptación y el compromiso al ser representante de una escuela ante otra institución, probablemente también entendí que no se puede ser perfecto todo el tiempo, sino simplemente se debe concentrar uno en sus propias capacidades para poder comprender un poco más al mundo”, mencionó la estudiante.

Además de la vida universitaria, explorar Tijuana y Baja California fue una de las partes más enriquecedoras de su estancia. Desde recorrer la Ruta del Vino hasta conocer lugares emblemáticos como La Bufadora y el puerto de Ensenada, cada experiencia fue una oportunidad para abrir su mente y enamorarse aún más de la diversidad cultural del país.

Para Amizahi, el intercambio fue mucho más que una experiencia académica; fue una prueba de valentía, una demostración de que nunca es tarde para empezar de nuevo y una lección sobre la importancia del amor propio y el crecimiento personal. "Hoy es mi precioso México, mañana puede ser un país diferente", expresó con emoción, reafirmando su deseo de seguir explorando el mundo y acumulando nuevas historias.

“Es un sueño que se vive con intensidad, un viaje que todos deberían experimentar”, afirmó, convencida de que esta vivencia la ha preparado para enfrentar cualquier reto futuro con valentía y amor propio.

.