La UABC forja talento global: Cimarrona vivió una enriquecedora experiencia de intercambio en Madrid
Sinahi Covarrubias Quiñonez, estudiante de Bioingeniería en la Facultad de Ingeniería, Arquitectura y Diseño (FIAD) de la UABC campus Ensenada, culminó con éxito un semestre de intercambio estudiantil en la Universidad Rey Juan Carlos (URJC) de Madrid, España.
Sinahi Covarrubias Quiñonez, estudiante de Bioingeniería en la Facultad de Ingeniería, Arquitectura y Diseño (FIAD) de la UABC campus Ensenada, culminó con éxito un semestre de intercambio estudiantil en la Universidad Rey Juan Carlos (URJC) de Madrid, España, una experiencia que no solo enriqueció su formación profesional, sino que transformó su perspectiva personal y le confirmó la alta calidad educativa de su alma máter.
Desde su ingreso a la universidad, Sinahi tenía claro que un intercambio era una meta prioritaria. “Siempre había querido realizar un intercambio. Tenía esa inquietud de saber cómo es vivir en otro país, lejos de lo que conozco, y experimentar el día a día en un entorno completamente distinto”, comentó la estudiante. Su pasión por viajar, explorar y aprender de otras culturas la llevó a materializar este sueño.
Entre la variedad de destinos que ofrece la UABC, España se perfiló como la opción ideal. “Siempre me llamó la atención porque cuenta con una gran variedad de universidades y ciudades con mucho que ofrecer”, explicó Covarrubias. Tras una investigación minuciosa, eligió la URJC en Madrid, seducida por las oportunidades académicas y la vibrante vida de la capital española.
Antes de partir, sus expectativas estaban marcadas por la emoción y no por los nervios. “Era mi primera vez viajando sola, sin mi familia, tenía mucha ilusión por descubrir qué tan preparada estaba para vivir esta experiencia”, relató.
Su primera impresión de Madrid fue de asombro ante una ciudad enorme, con un ritmo de vida muy diferente al que conocía. El mayor desafío inicial fue encontrar alojamiento en una ciudad saturada de estudiantes internacionales. Además, experimentó un pequeño choque cultural: “Me di cuenta de que los latinos solemos ser muy efusivos, empáticos y hogareños, mientras que los españoles, aunque también son amables, suelen ser un poco más reservados al inicio”. Sin embargo, con el tiempo logró adaptarse y encontrar su lugar.
Hacer amigos, lejos de ser difícil, resultó una de las partes más gratificantes. “Al ser Madrid la capital, recibe a una gran cantidad de estudiantes internacionales, así que desde el principio conocí personas de distintas partes del mundo. Todos estaban con la misma energía y ganas de hacer planes”, recordó con entusiasmo.
Durante su intercambio, Sinahi cursó tres asignaturas que complementaron su perfil como futura bioingeniera:
- Historia de la Ciencia: Donde analizó los hitos y descubrimientos que marcaron el desarrollo científico.
- Ecología: Una materia fuera de su plan de estudios en la UABC, pero que siempre le había interesado, enfocada en las interacciones entre los seres vivos y su entorno.
- Toxicología Ambiental y de Salud Pública: Asignatura muy alineada con su carrera, donde aprendió sobre los efectos de las sustancias químicas en los organismos y el medio ambiente.
Fue la materia de Ecología la que consideró más enriquecedora para su formación. “Aunque no forma parte de mi carga académica, me brindó muchas herramientas y conocimientos que considero muy útiles para mi futuro profesional. Me permitió entender mejor la relación entre los procesos naturales y las actividades humanas”, afirmó.
La experiencia le permitió identificar diferencias significativas entre los sistemas educativo de la URJC y la UABC. Mientras que en la UABC la carga es de 7 a 8 materias por semestre con evaluaciones constantes, proyectos y trabajos en equipo, en España el sistema es más autónomo: se cursan entre 5 y 6 materias, la asistencia no es obligatoria y la evaluación se centra casi exclusivamente en un examen final.
“Aunque el sistema español puede parecer más relajado en el día a día, también implica mucha responsabilidad, ya que, si repruebas el examen final, es difícil recuperar la materia. En cambio, siento que en la UABC la formación es más continua y colaborativa”, analizó Sinahi.
Destacó el acceso a recursos bibliográficos digitales y físicos, así como a laboratorios de cómputo. Además, pudo aplicar los sólidos hábitos de estudio y conocimientos adquiridos en la UABC, lo que le permitió adaptarse sin problemas y aprovechar al máximo sus clases en España.
Aprovechó su tiempo libre para viajar por España y convivir con estudiantes de todo el mundo. Valoró especialmente el estilo de vida español: “Lo que más me sorprendió fue su estilo de vida tan tranquilo. En España las personas suelen tomarse el tiempo para disfrutar el momento, no viven tan a prisa”. La tradición de cerrar los domingos y la siesta le parecieron costumbres curiosas y valiosas.
Entre las anécdotas, recordó con una sonrisa vivir un apagón nacional: “Estaba en la universidad, todo el transporte público dejó de funcionar; fue muy curioso vivir algo así, porque era una situación totalmente fuera de lo común”.
El momento más complicado fue, irónicamente, el día del regreso. “Fue difícil asimilar que esa etapa tan bonita había llegado a su fin, pero también entendí que cada experiencia tiene su ciclo”.
A nivel personal, la experiencia la cambió por completo: “Me abrió el panorama y me hizo ver que hay un mundo enorme lleno de culturas, ideas y formas de vida por conocer. Me ayudó a crecer, a ser más independiente y a valorar cada momento”.
Académicamente, regresa con una perspectiva ampliada y la certeza de que la UABC ofrece una formación de excelencia. “Reafirmé que la UABC tiene una excelente preparación. Me di cuenta de que tengo las herramientas necesarias para desenvolverme en cualquier parte del mundo”.
Ahora, de vuelta en las aulas de la UABC, valora aún más su plan de estudios y extraña las amistades forjadas y la espontaneidad de la vida madrileña.
Sinahi no duda en recomendar esta experiencia al 100% a la comunidad estudiantil. “No hay nada de lo que me arrepienta. Todo estudiante debería vivir una experiencia de intercambio. Viajar como estudiante es algo único. Es una experiencia que te marca para siempre, que te ayuda a crecer a nivel personal, académico y profesional”.
Su consejo clave para los futuros estudiantes de intercambio es: “Que busquen alojamiento con suficiente anticipación y que vivan la experiencia al máximo, que se atrevan a salir de su zona de confort. Un intercambio es una oportunidad para descubrirte a ti mismo”.
Sinahi Covarrubias regresa con la seguridad de que esta vivencia impactará positivamente en su futuro profesional, ampliando su visión sobre los campos de estudio y oportunidades a nivel global, y fortaleciendo la confianza en sus propias capacidades.