El apocalipsis después del amor
El amor. Tópico abordado por el arte a lo largo de la historia. El amor. Ese constructo social que anhelamos, buscamos e idealizamos. Ese motor que construye y/o derrumba mundos. “Esta obra está dedicada para los que aún creen en el amor”, escuchamos al principio en el teatro. El amor es una horchata y tus ojos son la luna fue la propuesta que Sin Luna Danza Punk presentó en el Encuentro Internacional de Danza Entre Fronteras.
Antes, las alumnas de la Licenciatura presentaron un trabajo interesante con un claro principio, pero cuyo final se diluye entre el aplauso, el ingreso al teatro, la fila. “Dibújame un cordero” es la pauta verbal y corporal que marca la coreografía. Alrededor de la frase y su repetición se genera el movimiento de siete bailarinas. Un cordero. Esto se convierte en algo literal cuando las bailarinas piden a los asistentes dibujar un cordero sobre su cuerpo. Mosaico de ideas y trazos aparecen en los cuerpos. Sería interesante continuar con esa exploración gráfica y coreográfica.
Adentro del teatro, casi lleno, una fiesta. Esto me confirma que el Festival es un espacio de encuentro, un punto donde converge la comunidad con alegría. Es muy placentero presenciar un ambiente así en torno a la danza. Muy puro, muy sencillo, sin malicia. Además una gran cantidad de gente asiste, diría que hay un promedio de 250 o 300 personas por función. Además, ese día se presentaba el grupo local. Gran expectativa por el estreno: mucho bullicio y aplausos cuando dieron la tercera llamada.
Sin Luna Danza Punk, de Rosa A. Gómez, becaria de jóvenes creadores Fonca 2013-2014, es una compañía importante en la escena local, con trayectoria y reconocimiento en el ámbito nacional y como dije anteriormente llegaron para dar su postura respecto al amor.
La obra estuvo dividida en dos partes, primero mostraron la segunda y después la primera. Una obra dura en el tratamiento del tema: un mundo destruido por el amor, pero cuyo renacimiento depende de éste y de las personas sobrevivientes. Tal parecería que se diluye el amor, que se le critica, pero no es así. Once bailarines en el escenario se golpean, chocan, se tiran, se arrastran, pelean, desgastan al amor hasta llegar a la destrucción, al apocalipsis. Una pequeña Sodoma observada por la luna. En el escenario hay mucha rabia, mucho deseo, personajes frenéticos en tiempos distintos.
Fuimos testigos de una propuesta muy honesta y valiente, siempre en el límite, que requiere un arduo entrenamiento para no correr el riesgo de lastimar a sus bailarines. La dramaturgia muy sólida; los elementos coreográficos bien construidos aunque por momentos se perdía el foco de atención con la abundancia de situaciones, personajes y símbolos en el escenario; excelente la música, aunque por momentos irrespetuosa de los diálogos que no se escuchaban del todo.
Sin duda, un proyecto de lo más interesante. Una compañía que vale la pena seguir e impulsar. Una coreógrafa que tiene todas las agallas y el talento para incomodar una escena que parece estancada e indiferente.
Esperamos con enorme interés su presentación en octubre, en el Teatro de la Danza de la Cd. de México.