"Mi discapacidad no define lo que puedo lograr": Valeria Hinojiante
Una estudiante con discapacidad auditiva que se abre camino en la licenciatura en Psicología
Valeria Hinojiante Savín cruzó por primera vez las puertas de la Universidad Autónoma de Baja California en el semestre 2025-2 para estudiar Psicología en la Facultad de Ciencias Administrativas y Sociales (FCAyS) del Campus Ensenada.
A sus 18 años, esta joven con discapacidad auditiva usuaria de la Lengua de Señas Mexicana (LSM) no solo inició una carrera universitaria: encendió una luz sobre lo que significa, en la práctica, construir una universidad verdaderamente inclusiva.
El primer día de clases no fue fácil. Valeria recuerda haberse sentido estresada y preocupada ante la incertidumbre de si contaría con los apoyos necesarios para seguir el ritmo académico. "Entré a la universidad por primera vez y me sentí estresada y preocupada porque por lo general no hay intérpretes ni apoyos, siempre me he encontrado con barreras", relata. Sin embargo, un momento cambió el panorama: la asignación de una intérprete de LSM para sus clases le abrió la puerta a la participación plena. "Pude participar plenamente en las actividades y entender todo lo que se explicaba. Sentí que mis necesidades fueron tomadas en cuenta", comparte con emoción.
Detrás de su llegada a la universidad hay una historia de acompañamiento familiar. Valeria reconoce que el apoyo incondicional de su madre fue decisivo: "Mi mamá siempre me apoyó mucho y gracias a ella pude llegar hasta aquí." Esa red de sostén emocional, combinada con su propia determinación, la llevó a elegir Psicología, una carrera con la que desea comprender la conducta humana y, en el futuro, devolver a la comunidad todo lo que ha recibido.
Valeria tiene una mirada generosa pero lúcida. Reconoce que algunos profesores y personal de la institución hacen esfuerzos genuinos por favorecer la accesibilidad: solicitan intérpretes, adaptan materiales y demuestran que la preocupación por la igualdad de condiciones existe. Al mismo tiempo, no esquiva la realidad: la escasez de intérpretes permanentes y la falta de apoyos sistemáticos siguen siendo barreras cotidianas.
Para ella, una universidad verdaderamente inclusiva es aquella donde "todos son tratados con respeto y tienen las mismas oportunidades". No como un ideal lejano, sino como una realidad cotidiana que se construye con decisiones concretas: presupuesto para intérpretes, materiales accesibles, tutorías especializadas y, sobre todo, la voluntad institucional de escuchar a quienes tienen discapacidad.
Con la convicción de quien ya ha superado obstáculos reales, Valeria tiene palabras para los jóvenes con discapacidad que dudan si la universidad es para ellos: "Les diré que sí pueden lograrlo, aunque sea difícil. Es normal sentir miedo o frustración, pero con esfuerzo, apoyo de familia, amigos o profesores, y buscando los recursos que necesiten, pueden estudiar y cumplir sus sueños. No dejen que las barreras los detengan".
Su visión de futuro es tan ambiciosa como concreta: quiere terminar la carrera, regresar a la UABC como profesionista y crear espacios de apoyo para estudiantes sordos —con intérpretes, orientación y materiales accesibles— para que nadie tenga que llegar a la universidad sintiéndose solo ante las barreras. "Mi objetivo es brindar una educación accesible para que las personas sordas tengan las mismas oportunidades de estudiar y lograr sus metas", afirma.
La historia de Valeria es también la historia de lo que la UABC puede ser: una institución donde el talento no encuentre más límite que el propio esfuerzo de quien estudia. Ella ya está aquí, aprendiendo con los ojos bien abiertos.