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Realizan conferencia sobre la creencia en efectos mágicos de las lenguas y fórmulas discursivas

Reflexionan sobre glotopolítica, representaciones sociolingüísticas, fetichización, hegemonía y discursos de las lenguas
Por
Rosario Jiménez Amezcua
Fotografía
Enrique Peimbert
Campus
Mexicali
14 de Agosto de 2025

El Cuerpo Académico de Política Lingüística y Enseñanza de Lenguas, la Facultad de Idiomas Tijuana y la Facultad de Idiomas Mexicali, en conjunto con el Centro de Educación Continua UABC, organizaron la conferencia magistral "La creencia en efectos mágicos de ciertas lenguas y fórmulas discursivas", impartida por el doctor Roberto Bein, profesor en Letras por la Universidad de Buenos Aires (UBA) y doctor en Romanística de la Universidad de Viena, Austria.

Durante su participación, el doctor Bein abordó de manera amplia y erudita los discursos, políticas y representaciones sociales que rodean el uso, enseñanza y prestigio de las lenguas en diferentes contextos que atraviesan ideologías, hegemonías, relaciones de poder y la fetichización lingüística.

A través de una revisión histórica, el doctor Bein presentó dos perspectivas respecto de las acciones sobre cada lengua en particular. Por un lado, la visión de los ilusionistas del siglo XVIII, que creían que existía una razón universal, las lenguas debían permitir expresar cualquier idea y si una lengua no contaba con los recursos para crear un texto equivalente, la podía modificar, traducir o enriquecer (cambiar la ortografía o introducir neologismos). Por el lado contrario, en el romanticismo del siglo XIX, se pensaba que cada lengua refleja el espíritu de su pueblo y cambiar una lengua sería alterar la identidad nacional. Bein señaló, que ambas corrientes siguen influyendo en los debates actuales sobre la enseñanza, la regulación y la valoración de las lenguas.

En su análisis, el doctor Bein explicó que prácticamente ningún país es monolingüe y que, frente a esta diversidad, los gobiernos adoptan decisiones concretas respecto a qué lenguas se consideran oficiales, cuáles se deben o se pueden estudiar en el sistema escolar, cuáles se enseñan, cuáles se promueven, cuáles usar en medios de comunicación o incluso cuáles se prohíben. “Son esas decisiones las que llamamos política lingüística, y su puesta en práctica, como planificación del lenguaje”, resaltó.

Además, señaló que estas decisiones están atravesadas por representaciones sociales naturalizadas, muchas veces inconscientes, que jerarquizan a las lenguas según su supuesta belleza, utilidad o complejidad, generando desigualdades simbólicas que afectan profundamente a las comunidades hablantes.

De igual manera, durante su exposición, el doctor Bein incluyó también un repaso por casos históricos y actuales de Diglosia (coexistencia de dos lenguas o variedades con distintas funciones y prestigio en una misma comunidad) no como lenguas en contacto sino en conflicto. Desde el griego clásico hasta el guaraní en Paraguay o el sur de Francia, Bein mostró cómo las jerarquías lingüísticas se naturalizan y reproducen desigualdades sociales, a menudo invisibles.

“Así, una representación de que las lenguas indígenas son inútiles, si comienzan a creerla sus propios hablantes, aunque inicialmente sea falso, puede conducir a que cese la transmisión intergeneracional, con lo cual termina de ser verdadera”, explicó.

Una de las contribuciones conceptuales más relevantes fue el análisis del fetichismo lingüístico, inspirado en el fetiche de la mercancía que Karl Marx desarrolló en El Capital. Bein, resaltó que el prestigio de una lengua no radica en su estructura gramatical, sino en su lugar dentro de una red de relaciones de poder y "como a cualquier otro, al fetiche lingüístico se le atribuyen cualidades mágicas: se deposita en él la virtud de conseguir empleo o la de reunificar una comunidad, o la de hacer perdurar una religión". “La hegemonía del inglés en la ciencia, por ejemplo, no responde a una supuesta superioridad lingüística, sino a razones estratégicas, ideológicas y económicas profundamente ligadas al capital simbólico”, agregó.

A manera de conclusión, el doctor Bein insistió en que las lenguas no deben entenderse como objetos estáticos, sino como procesos sociales en permanente transformación, atravesados por conflictos, políticas e ideologías. En este sentido, llamó a desmontar las ideas naturalizadas que presentan a algunas lenguas como superiores o neutras, y a repensar el lenguaje como un campo de disputa simbólica.

“En tiempos de repliegues nacionalistas y ofensivas contra la diversidad lingüística y cultural, urge recuperar una mirada crítica sobre el lenguaje, no desde la nostalgia, sino para imaginar futuros más inclusivos y equitativos para todas las lenguas y todos los pueblos”, finalizó.

 

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