Fit/Misfit. Un duelo con el cuerpo, con el yo
Adaptarse o morir. Esa es una consigna que vivimos los seres humanos desde que somos seres humanos. El que mejor se adapta a las circunstancias es el que mejor logra desenvolverse en este mundo. Los que no, los inadaptados, los que no se ajustan, se quedan afuera. Pero aquí hay una paradoja, ya que son los inadaptados los que cambian la reglas del juego, cuando el juego se ha tornado inerte, controlador, imposible de sostener. ¿De quién es el mundo, de los adaptados o de los inadaptados? No se sabe. Es un como un duelo en el Lejano Oeste.
Esta es la premisa de “Fit/Misfit”, pieza ejecutada por la compañía Lux Boreal en vinculación con la Iseli-Chiodi Dance Company de Irlanda. En un ejercicio que deconstruye la estética sonora y corporal de los “spaguetti westerns” (piensen en la escena-danza final de “El bueno, el malo y el feo”), la pieza recrea el drama perpetuo de las concesiones y negociaciones que hacemos al relacionarnos con los demás, el “estire y afloje” de las políticas interpersonales, ahí donde para poder avanzar tienes que callar algunas cosas, gritar otras, moverte de un modo, hacer que otros se muevan como uno, jalonear, quedarse quieto, guardar secretos, o usarlos para beneficio personal.
En sí, la pieza es una sólida muestra de la calidad y experiencia que un grupo como Lux Boreal ha forjado desde su formación en 2002. La ambientación fue austera (un cuadrado marcado en el suelo delimitaba el espacio; spotlights proyectados en un fondo blanco permitían ver a los bailarines como un teatro de sombras), lo cual permitió que los bailarines hicieran gala de su capacidad técnica, pues lograron explorar toda la gama tragicómica inherente al tema (pasaban de la sobriedad al ridículo, así como sus vestimentas pasaron de un negro uniforme a una colorida estética “hipster”) y la música fue un protagonista que iluminaba el drama que se suscitaba en escena. Debo confesar que en ocasiones sentí que el ímpetu de la pieza se caía, que hubo tiempos muertos que le otorgaban una densidad que pudo haberse eliminado, pero cuando la pieza volaba e incrementaba su intensidad, lograba transmitir el drama humano de las relaciones interpersonales de manera contundente.
Pd: La presentación fue precedida por una ceremonia de reconocimiento a Carmen Bojórquez, una de las figuras clave para el desarrollo y crecimiento de la danza contemporánea en Baja California. Es inconmensurable su contribución a las artes de nuestra ciudad, y es por ella que gozamos de eventos como el Entre Fronteras.