Practicar la inclusión: incluyo y me incluyen
Estudiante comparte sus reflexiones y experiencias como universitario: “Los retos se enfrentan con positivismo”.
Con los sueños en mente de lograr un buen empleo, remodelar su casa y demostrar que todo se puede, Daniel Ronaldo Bojórquez Martínez, con 21 años, cursa actualmente el Tronco Común Contable Administrativo en la Facultad de Ciencias Administrativas (FCA) de la Universidad Autónoma de Baja California (UABC), donde desea formarse como licenciado en Contaduría.
Contó que eligió estudiar en la UABC “porque me parece una muy buena universidad; me gustó el plan de estudios, además de que es la universidad más importante del estado”. En cuanto a su experiencia como estudiante, dijo sentirse incluido tanto por sus docentes, como por otros estudiantes. Compartió que lo que más le gusta del ambiente universitario es “convivir con mis compañeros, el aprendizaje que tengo día con día y las instalaciones de la uni”.
Daniel fue diagnosticado con parálisis infantil, pero eso no ha impedido que vaya tras sus sueños y que actualmente sea un universitario que participa activamente en clase, en proyectos y equipos de trabajo. Sobre la inclusividad en la máxima casa de estudios, expresó que le parece “excelente, porque nos dan la oportunidad a todos de salir adelante, sin importar condición y limitación, a todos y todas se nos trata por igual”. Destacó también los espacios accesibles que hay en la unidad universitaria donde estudia.
El universitario cimarrón cuenta con la Beca Corazón Cimarrón, por lo que se mostró agradecido, pues con ella pagó su reinscripción. Asimismo, agradeció el apoyo de la maestra Dafne, de quien ha recibido orientación sobre temas personales y emocionales.
El que exista motivación no significa que los retos no sean difíciles. Daniel dijo que básicamente los enfrenta “con positivismo, buscando alternativas para salir adelante”. Un reto significativo para él fue justamente ingresar a la UABC: “Yo me siento orgulloso de poder estudiar aquí teniendo el apoyo de mi familia”.
En su opinión el tema de la discapacidad, tanto en la universidad como en la sociedad, “no debe esconderse; a pesar de las diferencias que podríamos tener, no es una limitación para salir adelante”. Daniel comentó que para él la educación es un cimiento para ser una sociedad inclusiva. “Así, todos podemos tener la oportunidad de estar en la escuela y después tener algún trabajo con mejores oportunidades; además, al compartir todos en las aulas teniendo una discapacidad o sin una, ponemos en práctica la inclusión y recordemos que todos tenemos iguales oportunidades, por ejemplo, yo, siento que yo incluyo a mis compañeros y ellos me incluyen a mí”, señaló.
Mencionó que le entusiasma pensar que ejercer su profesión le permitirá lograr estabilidad y tener el recurso suficiente para vivir plenamente y cumplir sus sueños. Pero más allá de ello, el que podrá también impactar en la sociedad al demostrar “que todos podemos a pesar de nuestras complicaciones” y desde la práctica, ayudar a su comunidad.
FOTOS: Andrea Ruiz.
Para finalizar, externó un consejo a otros jóvenes que podrían estar considerando entrar a la universidad, pero que tienen dudas o inseguridades porque viven una situación similar a la de él: “Que se arriesguen, porque ellos pueden; que no desaprovechen la ocasión porque no se da la misma oportunidad dos veces”.