UABC se suma a los cursos de verano en el Centro Comunitario cuarta sección del Florido
Niñas, niños y jóvenes de preescolar a secundaria vivieron una experiencia inolvidable gracias al curso de verano organizado por el Centro Comunitario Cuarta Sección de El Florido A.C., al cual fue invitada la Facultad de Ciencias de la Ingeniería y Tecnología (FCITEC), Valle de las Palmas, de la UABC, campus Tijuana, los viernes 1, 8 y 15 de agosto de 2025.
Este es el tercer año consecutivo de esta alianza estratégica, que busca llevar el conocimiento más allá de las aulas universitarias, sembrando curiosidad, vocaciones y nuevas formas de aprender desde las infancias.
Se ofrecieron 24 talleres diseñados y coordinados por docentes e investigadores de la FCITEC, cada uno pensado para mostrar que la ciencia y la tecnología pueden comunicarse de manera accesible, cercana y creativa. A la iniciativa de este año se sumaron como instructoras invitadas dos docentes de otras facultades de la UABC: de la Facultad de Ciencias de la Ingeniería, Administrativas y Sociales (FCIAS), unidad Tecate, y de la Facultad de Arquitectura y Diseño (FAD), campus Mexicali.
Cada actividad fue una ventana para descubrir nuevas posibilidades: desde entender el latido del corazón con un prototipo didáctico en “Tu corazón es energía”; experimentar con mezclas de construcción en “Construye, mezcla y aprende”; crear un videojuego en “Game Makers”; diseñar un personaje propio o aprender jugando a través de una lotería científica basada en conceptos de ingeniería eléctrica. También hubo espacio para reflexionar sobre el medio ambiente y la innovación social con talleres como “Por un mundo mejor con CWaste” o “El emprendimiento social y los ODS 2030”; e incluso para explorar la creatividad con procesos fotográficos alternativos como la cianotipia, antotipia y clorotipia, por mencionar algunas de las actividades. Con un total de 24 talleres, para 85 grupos de preescolar, primaria y secundaria.
El Centro Comunitario Cuarta Sección de El Florido atiende a familias de la periferia de Tijuana que viven en condiciones de vulnerabilidad. En ese contexto, el curso de verano no solo llevó talleres, también creó un espacio para convivir, preguntar y descubrir juntos; para muchas niñas y niños, fue la primera vez que la universidad llegó tan cerca de su vida diaria.